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5 noviembre 2012 1 05 /11 /noviembre /2012 22:21

Durante estos últimos meses, la sanidad asturiana ha estado en pie de guerra. El motivo es una reforma que pretende introducir el gobierno regional en la misma a partir del aumento de jornada de dos horas y media impuesto por Mariano Rajoy a nivel nacional para todos los funcionarios. En concreto, los sanitarios se quejan de que la implantación de ese decreto ha sido usada como excusa para ir mucho más allá e imponer unas condiciones de trabajo leoninas.Los facultativos han anunciado su voluntad de diálogo y de negociar. Así mismo, han reiterado que no se niegan en ningún caso a trabajar más oa cumplir con las directivas nacionales; no obstante, hay dos temas que consideran intratables por haber traspasado “la línea”:

El primero de ellos afecta a los médicos mayores de 55 años. Hasta este momento quedaban exentos de hacer guardias (turnos de trabajo de 24 horas seguidas para asegurar el funcionamiento permanente del hospital) en atención a su edad. A cambio, realizaban una serie de servicios en horario de tarde que el resto no hacían. La nueva medida elimina esta posibilidad e impone la vuelta a las guardias. 

El segundo es el régimen del descanso de la guardia. Hasta este momento, tras trabajar 24 horas seguidas en la guardia, los médicos descansaban al día siguiente; no iban a trabajar. Ahora, a cambio de ese descanso, han de pagar el equivalente a 3,5 horas de trabajo y trabajar 4 horas más en horario de tarde o sábado. A partir de la 4 guardia al mes, el sistema cambia ligeramente;  hay que devolver 5 horas y media de trabajo y pagar “solo” 2 horas.  Este descanso es obligatorio; no pueden optar por no descansar para no tener que pagar y devolver las horas. El sistema se implementará por medio de descuentos;  de las 24 horas que dura la guardia, solo cobrarán 20 horas y media (22 a partir de la cuarta), y luego devuelven las 4 (5 y media desde la cuarta). 

Antes de empezar a comentar este hecho, quiero señalar una serie de consideraciones que no pueden obviarse sobre los médicos españoles en general y los asturianos en particular:

1.      Para ser médico hay que estudiar 6 años de carrera, Más el MIR y los 4-5 años de especialidad. También se requiere una actualización constante de conocimientos.

 

2.      Han de pasar una oposición para tener plaza en propiedad, como cualquier funcionario.

 

 

3.      En España, el sueldo medio de los médicos es y ha sido siempre de los más bajos de Europa. La Federación Europea de médicos Asalariados publicó en mayo un informe[1] en el que situaba el salario entre un mínimo de 2.400 y un máximo de 4.500 para una jornada completa con plaza en propiedad. Esto significa que los interinos y mires cobran bastante, y que se puede llegar a cobrar más por horas extra, sustituciones cuando alguien está de baja etc. Como dato comparativo, Irlanda, país rescatado, paga más de 6.000 euros.

 

4.      Su salario ha caído un 15-20% desde el inicio de la crisis. Esto es así porque el recorte de sueldos de Zapatero les afectó como a todos los funcionarios, y supuso una bajada de aproximadamente el 10%. También han perdido su paga de Navidad con Rajoy (7% del total). Esto no incluye la pérdida de poder adquisitivo con la inflación, porque su salario lleva congelado desde 2007.

 

 

5.      Su trabajo implica una alta responsabilidad, tensión y baja calidad de vida, por un lado porque se está lidiando con vidas humanas y por otro porque la naturaleza de su trabajo les obliga a renunciar a cualquier tipo de horario fijo en la mayoría de especialidades, quedando a disposición del ciudadano cuando este lo requiera.

Terminada la exposición de hechos y las consideraciones que es necesario tener en cuenta,deseo comentar la situación y compartir mis ideas con vosotros. Para no engañar a nadie voy a retratarme de antemano. Soy hijo de médicos, así que veo un punto de vista concreto, pero también soy estudiante de último curso de derecho y penúltimo de ADE, por lo que tengo una cierta visión y deformación profesional que podréis apreciar.

Considero que la reforma no tiene ni pies ni cabeza a nivel conceptual, especialmente en lo que respecta a la recuperación de la guardia. Esto es así porque lleva a una paradoja absurda que trataré de sintetizar:

1º: te están obligando a hacer guardias porque es necesario que el hospital funcione 24 horas seguidas, algo lógico. Es más, en los servicios donde hay menos médicos, hay que hacer más guardias porque siempre tiene que haber al menos uno, así que tocan a más. Si se junta que alguno está de vacaciones, de baja por maternidad o lo que sea, el problema se incrementa.  En fin, espero que quede claro que hacer guardias no es voluntario si se es médico.

2º: Además, se te obliga a descansar las mismas. Esto no me parece ni mucho menos aberrante. Más aun, creo que es normal. El médico lleva 24 horas trabajando, 7 de jornada normal y 17 de lo que se llama “atención continuada”.

Es cierto que durante la guardia se puede no estar “operando” o haciendo el trabajo que todos entendemos que hace un médico (examinar a un paciente, mirar constantes vitales etc.) porque coincide que ese día no hay accidentes, operaciones, intervenciones o lo que sea. Sin embargo, esto es igual que cuando se es cajero de un banco. Solo trabajas realmente cuando atiendes a un cliente que está en la ventanilla. ¿Acaso alguien discute que ese cajero está trabajando cuando en el banco no hay nadie? Es más, me parece que cualquier cajero se me echará encima si niego que el resto del tiempo estará consultando sus papeles, haciendo trabajo burocrático, ordenando las operaciones o lo que sea. Parado no estará, eso seguro.

El médico está en la misma situación. Si no está operando estará haciendo sus cosas, consultando papeles, preparando otras intervenciones, comentando con sus compañeros las intervenciones del día siguiente o las que tocan a continuación, esperando a la puerta del quirófano a que el anestesista diga que ya puede entrar a hacer su parte o lo que sea. Nadie negará que eso también es trabajar. Es verdad, puede que incluso esté durmiendo para estar fresco si llega a las 5 de la mañana un paciente desangrándose por un accidente de tráfico, ¿Pero esto no es acaso razonable?  Su trabajo incluye estar en condiciones óptimas cuando surja el problema.

Por otro lado, aunque aceptemos que parte de su tiempo no está trabajándolo, eso no es motivo para obligarle a recuperar el día siguiente como si no hubiera trabajado en la guardia. En efecto, durante la guardia se está trabajando la mayor parte del tiempo, sobre todo en servicios urgentes. Solo en pequeñas partes se estará descansando para estar bien, pero es que durante esos descansos no estás de cañas con tus amigos en el bar, ni con tu familia ni disfrutando de tus hijos. Al contrario, estás alerta, expectante, preparado para actuar. Estas en el hospital, un lugar que a muchos nos pone los pelos de punta y al que no nos gusta ir  (o en un radio que te permita llegar en menos de cierto tiempo a tu “puesto de combate” cuando se está de “guardia localizada”). Dicho de otro modo, no dispones de tu tiempo, estás a disposición del servicio.

¿Acaso no merece eso ser remunerado? Podría justificarse que se cobrara menos por esas horas de guardia en las que no se hace “nada” sino que simplemente se sufre el inconveniente de tener que estar a disposición. Podría establecerse un sistema de medición objetivo al respecto.  Lo que es exagerado es decir que como a veces no trabajan, es como si no hubieran trabajado y por lo tanto no tienen derecho a descansar, por lo que deben devolver ese descanso.

Además, puede suceder diametralmente lo contrario, que en esas 24 horas no pare ni un segundo, porque llegue operación tras operación. Incluso puede ser, y sucede a menudo  (como hijo de médicos, doy fe), que salgan más tarde de la cuenta, que hagan más de 24 horas.

Si media hora antes de marchar llega una urgencia, hay que atenderla, y muchas veces se quedan hasta acabarla porque no se puede dejar a la mitad, o el sustituto que entra no llega, o está en otra operación (porque las operaciones no vienen en fila y esperan pacientemente), o lo que sea. Claro, a veces también salen antes por lo mismo, porque acaban una intervención media hora antes y no tiene sentido empezar otra (cuando no es un servicio de urgencias) sino que conviene más esperar a que venga el siguiente para que pueda llevar toda la operación “de una vez”. No obstante, lo comido por lo servido, hoy te toca a ti salir media hora antes, mañana te tocará salir media hora más tarde.

De acuerdo a la lógica de este sistema que se quiere implantar, estas horas de más trabajadas deberían ser devueltas por el SESPA y/o pagadas, les aseguro que no se hace ni se pretende hacer. Además, en este caso el médico ha trabajado de verdad, está agotado, ¿Por qué no tiene derecho a descansar?.

Entonces, para concluir estos dos primeros puntos, resumimos que te obligan a hacer guardias, y te obligan a descansarlas. No creo que nadie tenga queja en estos puntos, ni médicos ni pacientes. Es consustancial a la profesión médica lo que estoy diciendo, el que se mete a médico sabe que ese va a ser su día a día.

3º No obstante, te obligan a pagar por el descanso que estás obligado a tomar. Quisiera que el iluminado al que se le ocurrió esto me explicara desde una perspectiva racional esta genial idea. Es como si les obligo a tomar una cosa que ustedes no quieren comprar, ¡y a pagarme por ello¡

Díganme un solo caso en el que se te obligue a “comprar” algo y a pagar por ello sin que tú desees hacerlo.  Se lo voy a decir yo, la tasa pública. En efecto, cuando te sacas un DNI, que es obligatorio, tienes que pagar una tasa. Pero estamos hablando de un tributo, un impuesto para entendernos[2].

El iluminado que ha hecho esto, porque no se le puede llamar de otra manera, acaba de imponer la “tasa sobre el descanso”, sacada del sombrero, ¡ya no saben qué inventar¡ Si me dejan ser un poco leguleyo, voy a analizar esta tasa: el hecho imponible[3] es descansar, no cabe duda, igual que en el IRPF es la obtención de renta. Entonces,  descansar=pagar, ¿Todo el mundo lo entiende?

Pues bien, todo hecho imponible debe de mostrar, aunque sea remotamente, capacidad económica (exigencia del artículo 31 de la constitución española, se contribuye según la capacidad económica), ¿Qué capacidad económica muestra el descansar? Igual hemos descubierto el gran remedio al déficit, Los parados son una fuente inmensa de capacidad económica, pongámosles a todos un impuesto sobre el descanso, sobre el no trabajar, ¡y todo solucionado!

Es cierto que sacarse el DNI no implica capacidad económica alguna, y es que en la tasa la capacidad económica queda muy difuminada (pero no eliminada, por ejemplo en el DNI el no tener rentas te exime de pagar esa tasa). No obstante, la administración presta un servicio que es obligatorio “adquirir” y que le supone un coste. De ese coste se beneficia una persona en concreto, el que adquiere el DNI. La tasa busca precisamente cubrir ese coste. ¿Qué coste tiene el servicio obligatorio de permitir que alguien descanse para la administración? El descanso en sí no genera coste a nadie…

Terminado el sarcasmo, hora de concluir y de apuntar los hechos de este tercer punto: no tiene ningún sentido cobrar por descansar. Más aun, es de dudosa constitucionalidad en mi opinión,  porque te obliga a disfrutar de algo obligatoriamente y a pagar por ello, como si  fuera un tributo (y de hecho sostengo que tiene tal naturaleza). Los tributos han de aprobarse por ley obligatoriamente, cosa que no se ha hecho. Además, aun haciéndolo por ley, sería un tributo que no muestra capacidad económica alguna ni implica coste alguno ni es consecuencia siquiera de la actuación de la Administración.

4º Por último, te obligan a recuperar parte de ese descanso en horas extra gratis. Esta sí que es una feliz idea, me obligan a trabajar (y ya hemos concluido que realmente se trabaja y que si no se hace puntualmente no justifica en absoluto  esta solución radical) y como trabajo, debo horas al sistema que he de recuperar trabajando más (¿Deberé más entonces, entrando en un círculo vicioso?).

Y he aquí la paradoja: el que más trabaja, más horas debe, ¿Es esto lógico? Más aun, los médicos más jóvenes, los que se están formando, solamente hacen guardias, no jornada continua. Entonces, son los que menos cobran y además son los que más van a trabajar, y lo harán gratis, porque al hacer solo guardias, deberán muchas más horas al sistema, así que tendrán que hacer más guardias (porque no pueden hacer jornada ordinaria) y entonces deberán más todavía. No es que trabajen infinito porque esa ecuación tiene un límite (¿Se acuerdan de los límites del instituto?) pero vaya… de paso, podrán contratar menos y por menor horas, ya se encargará de cubrir la diferencia este círculo vicioso que acabo de describir. 

A todo esto, hagamos un cálculo de la jornada que les queda a los médicos tras esto, y comparémosla con un funcionario normal, uno de cualquier parte de España, médico o no, o de Asturias que no sea médico. Vamos a ir más allá, metamos a la privada en esto, vamos a compararlo con un trabajador del sector privado, no un médico, sino un abogado, un oficinista etc.

 El funcionario normal trabaja 37,5 horas, y cobra 37.5 horas.  El médico trabaja 37,5 horas, más entre 4 y 7 guardias según el servicio, al mes. Vamos a redondear y pensar que el mes tiene 28 días, es decir, 4 semanas, para que salgan una guardia a la semana si hace 4.  Si hacen el cálculo, el cual adjunto al final como anexo para no aburrir a quien no le interesa, les sale que la jornada semanal de un médico que haga 4 guardias será de 51 horas y más o menos 52 minutos, de las que solo cobrará 44 horas y más o menos 25 minutos. Parte de las que cobra las cobra como atención continuada, es decir, a menor precio .

Para el médico que haga 7 guardias, esto es más espeluznante,  le salen 62 horas y casi 40 minutos de jornada semanal, de las que cobra 53 horas y 10 minutos más o menos. Parte de esas que cobra lo hace por atención continuada a menor precio.

¡Para que luego digan que los funcionarios no trabajan! Para que se hagan una idea, tomando la jornada mínima que va a trabajar un médico, de 51 horas y pico, equivaldría a un horario de 8 horas diarias 6 días a la semana y el domingo 3 horas y 50 minutos, media jornada.  Además, no te pagan ni el domingo ni la tarde del sábado, y otra parte te la pagarían a menor precio. En el siglo XIX se hizo una ley que obligaba a los patrones a dejar los domingos libres de trabajo para que los obreros pudieran ir a misa, que antes ni podían. Ahora es que ni eso, vete a misa y luego vuelve, ¡que hay que trabajar! ´

Esto en el mejor de los casos, si trabajan 7 guardias ya te sale una jornada de 9 horas al día de lunes a domingo, con la cortesía de poder salir 20 minutos antes el día santo. Echándole guasa, lo tienen calculado al dedillo, así puedes ir hasta la Iglesia justo, oír la misa (suponiendo que el cura sea rápido) y a dormir, que mañana trabajas… Hay que tener en cuenta además que la contratación de nuevos médicos está de capa caída últimamente por motivos obvios. Esto ha llevado a que muchos servicios estén al límite de sus fuerzas en lo que respecta a número de médicos, por lo que el número de guardias que tienen que hacer tiende a aumentar y a acercarse más a 7.

En el sector privado el máximo por ley es de 40 horas a la semana, y lo que exceda se paga en horas extra a precio de oro (art. 34.1 párrafo segundo del estatuto de los trabajadores y 35 del mismo). Esa jornada es ampliamente superada incluso en el caso de que hagan menos guardias. Es cierto que en el sector privado, en muchos sitios, se acaba haciendo más y las horas extra no se pagan. No obstante, no veo diferencia con los médicos, por lo que ya he dicho de que si la operación no acaba hay que quedarse hasta que acaba. Además,  en el caso del sector privado es algo que se hace ignorando la ley, de manera ilegal, aquí eso se institucionaliza. Por último, no hablamos de que se haga un poco más que eso, sino que en el mejor de los casos son 12 horas más, el equivalente a salir 2 horas y pico más tarde todos los días.

Por otra parte, díganme una sola empresa (que no sea quizá banca de inversión, que es un caso aparte) en la que se trabaje habitualmente tanto (no hablo de picos de producción). Yo he trabajado unos meses en uno de los grandes despachos de España, de esos con fama de explotadores. Era la peor época del año en cuanto a trabajo, y por eso me contrataron, para cubrir ese aumento. Les aseguro que nunca trabajamos los domingos, y los sábados yo tampoco, aunque algunos trabajadores ordinarios sí que lo hicieron, ¡pero era la época de mayor trabajo en un departamento de derecho tributario, justo cuando va a vencer el IS¡ ¡No era siempre así ni mucho menos!

Visto el panorama, yo quisiera apuntar una cosa muy simple una serie de reflexiones a modo de conclusión

1º esta gente luego va a operarnos, ¿No les da miedo? Su nivel de cansancio va a ser atroz, los errores médicos se multiplicarán, si un médico les dice que lleva 24 horas sin dormir, ¿Se dejan ustedes operar? Yo no lo haría, le diría que lo dejamos para otro día.  Además, con esos errores al final el ahorro será negativo, porque los errores se indemnizan, y a precio de oro, ¿alguien niega esto? ¿Queremos una sanidad de calidad o una chapuza absoluta que solo genera gastos sin mejorar la calidad de vida ciudadana? Nuestro sistema sanitario todavía es envidiable en comparación con el resto del mundo, pero no me parece que estas medidas sean buenas para mejorarlo.

¿Por qué esto solo para los médicos y no para el resto de funcionarios?Cuando oigo los tópicos sobre el funcionario vago, que si esto, que si lo otro, que tampoco es verdadera aunque haya casos, siempre sale la misma excepción: los médicos no, los médicos trabajan, los médicos siempre, ¿por qué nos cebamos con ellos entonces? Es algo que no entiendo, ¿Quieren cargarse la sanidad? Es lo que van a conseguir porque así nadie va a querer ser médico en Asturias, sobre todo si en nuestras comunidades vecinas el régimen no es en absoluto parecido, y si en otros países ya la comparación es de risa.

3º El sistema es tan complejo y carente de sentido que nadie tiene claro ni cómo aplicarlo.  En el anexo dos incluyo una carta que muestra los problemas de aplicación práctica a los que está llevando el sistema y los sin sentidos que implica.

 

 

4º El que ha ideado esto muestra un claro desconocimiento de la realidad médica y una nula capacidad de reflexión. No creo que se haya parado a pensar las consecuencias prácticas de su medida, porque entonces el sistema cae por su propio peso. Si yo fuera él recapacitaría y replantearía el problema. En ningún momento se han negado los médicos a trabajar las horas de más impuestas por Rajoy. Además, solo se niegan en rotundo a dos aspectos en concreto (y me consta que del primero, los mayores de 55 años, ya hay un principio de acuerdo). Hay muchas maneras de ahorrar dinero y el auditorio médico está dispuesto a otra solución que lleve al mismo ahorro y no pase por esa medida esperpéntica, ¿Por qué obcecarse en ella entonces? Si no sabe negociar debería dimitir de su cargo, porque es connatural a él la negociación y no sabría entonces desempeñarlo adecuadamente.

5º He aquí por qué ni se me pasaría por la cabeza seguir el camino de mis padres. Mucho estudio, mucho esfuerzo, mucha dedicación, mucha responsabilidad, muchos remordimientos de conciencia cuando se te muere un paciente… para que luego te toreen como pretenden hacer… no me extraña que los médicos se vayan… ¿Qué piensan ustedes?

Anexo I: Cálculo de las horas

El médico hace 37,5 horas de jornada ordinaria. El que hace 4 guardias al mes, tiene que hacer una guardia a la semana.  3 de esas guardias le suponen pagar 3,5 horas y recuperar 4. La última le supone pagar 2 horas y recuperar 5. En media ponderada paga 3 horas y un octavo por guardia, y recupera cuatro horas y 3 octavos.

 así que un día trabaja 24 horas, de las cuáles 7 y media serían lo que trabajaría si no tuviera guardia (presupongo que las 37,5 horas se distribuyen en 5 días, que es la división lógica para que todos los días trabaje lo mismo) y 17 “extras”. Eso hacen 37,5+17= 54,5 horas. Luego, descansa las 7 horas del día siguiente que le hubieran correspondido si no hubiera tenido guardia (las otras 17 ya las iba a descansar). Entonces, sale que trabaja 47,5 horas. No obstante, ha de devolver 4 y tres octavos  gratis al sistema, y no cobra por otras 3 y un octavo, así que salen 51,875 trabajadas, de las cuales solo le pagarán 44,375.  Si quieren, réstenle un poco más porque hacemos el cálculo sobre 28 días, la cifra es espeluznante.

Al médico que trabaje 7 guardias mensuales, le sale lo siguiente: 37,5 horas estándar, más 1,75 guardias de media a la semana (4 semanas, 7 guardias). Cuando hace guardia, hace las 7,5 horas ordinarias y 17 extras de “atención continuada”. Al día siguiente descansa las 7,5 que hubiera hecho el día siguiente si no la hubiera tenido. Por eso, tiene 17x1,75=29,75 horas de más, menos 7,5x1,75 que descansa al día siguiente=13,125. En total, 37,5+29,75-13,125= 54,125 horas a la semana. Como ha hecho dos guardias, tiene que pagar de media ponderada 2,64 horas por guardia (3 por las que paga 3,5, y 4 por las que paga 2). Eso por 1,75 guardias de media a la semana le hacen pagar 4,62. Además, ha de devolver de media 4,857 horas por guardia (3 de 4 horas y 4 de 5 y media). A una media de 1,75 guardias a la semana sale que devuelve 8,5 a la semana. Entonces, resulta una jornada de 62,625 horas semanales de las que solo cobran 53,148.

Resumiendo, los médicos trabajaran entre 51,875 horas a la semana (de las que solo pagarán 44) y 62,625 horas, de las que solo cobrará 53,148 .

 

 

 

 

 

 

Anexo II: Ejemplo de Problemas de Aplicación

http://www.elcomercio.es/prensa/noticias/201211/02/fotos/11321230.jpg

 

 



[1] http://www.redaccionmedica.es/noticia/belgica-dinamarca-e-italia-cuadruplican-el-sueldo-medio-del-medico-de-hospital-en-espana-9047

[2] Siendo técnicos, la tasa no es un impuesto, es un tributo, todos los impuestos son tributos pero no todos los tributos son impuestos. No obstante, en el lenguaje común muchos identifican uno con otro y a efectos de esta exposición no hace falta distinguir. Aun así, si desean precisar,  el artículo 2 de la Ley General Tributaria les ilustrará al respecto.

[3] El hecho imponible, hablando en plata, es aquello que te obliga a pagar cuando lo haces. En el IRPF, si obtienes renta, pagas. El artículo 20 de la Ley General Tributaria les da la definición técnico-jurídica.

 

Anexo III: Fe de Erratas

 

En el cálculo de la jornada mensual de los médicos cuando tenían 7 guardias cometí un error al calcular la jornada laboral. Se me había olvidado restar el descanso del día siguiente a las guardias. Ya está corregido. La jornada laboral en estos casos pasa de ser 11 horas de lunes a domingo a 9 horas de lunes a domingo. El cálculo para cuando hacen 4 guardias es correcto.

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Published by osoyogi - en Sociedad
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22 octubre 2011 6 22 /10 /octubre /2011 23:01

Ha pasado mucho tiempo desde mi último artículo, y es que a medida que avanza este cuarto curso de mi carrera, el tiempo se vuelve un recurso cada vez más escaso. No obstante, a petición de un amigo he decidido remover cielo y tierra para encontrar un poco de tiempo y terminar de hablar sobre la ortografía. En la primera parte de este artículo discutíamos sobre la reforma de la ortografía, ahora vamos a proponer una reforma sencilla a modo de ejemplo.

 

Lo primero que debemos hacer es localizar las letras que se pronuncian igual en castellano. Así, tendríamos la “b” y la “v” en primer lugar. Por otra parte, están la “j” y la “g” en “ge” y “gi” contra “je” y “ji”. Así mismo, están la “q”, la “k” y la “c” (en “ca”, “co”, “cu”) y la “z” y la “c” (en “ce” “ci”). Finalmente, están La “y” y la “ll”. Por otra parte, la “y” y la “i” a veces también tienen pronunciación coincidente en ciertos casos. Además, existe la letra “h” y la “w”, que también merecen ser tratadas por su escasa utilidad. Finalmente, haré una breve mención al sistema de acentos.

 

Me parece que la modificación más sencilla y lógica sería eliminar la “h”. Esta letra no se corresponde con ningún sonido, y si la escritura refleja el habla, no tiene sentido que exista un signo que no se pronuncia. Es más, esta letra por lo que he leído apenas se pronunció a lo largo de nuestra historia. Según Nebrija, se usó en su día para representar una “j” aspirada, pero este uso se perdió pronto. También se usaba para distinguir la pronunciación de la “v” (como dije en la parte primera de este tema, a veces se pronunciaba consonántica y a veces como nuestra “u”) y según llevara “h” o no se permitía distinguir. Este uso se hizo innecesario cuando se creó y generalizó el uso de la “u” y se reservó la “v” para el sonido consonántico. También tuvo un tercer uso, mucho más erudito: Representar la pérdida de un sonido latino, la “f” inicial (muchas palabras que empiezan por “f” en latín perdieron la pronunciación, y para representar que ahí antes se pronunciaba algo pusieron la “h”, en un alarde de pedantería). Pues bien, personalmente no veo razón alguna para mantenerla, pues solo lleva a confusión.

 

Tratemos ahora el tema de la “w”. ¿Alguien conoce alguna palabra que se escriba con “w” aparte de whisky? No se me ocurre ninguna, y whisky se acepta escrita como güisqui, y hasta creo que se recomienda aunque nadie le haga caso. Esta letra no se usa prácticamente para nada más que para nombres de personas y lugares extranjeros. Es más, este fue su origen según tengo entendido: Se introdujo para representar los nombres de los reyes godos como Wamba. Es una letra bastante inútil pues, que no existe en palabras nacionales, así que se podría quitar y sustituir por gua, güe, güi, guo, gu, aunque este sería un cambio menor que afectaría poco. Por otra parte, me planteo hasta que punto sería útil, pues dado que se usa para nombres extranjeros, al escribirlo en español de una manera diferente, podríamos llevar a confusiones cuando esos extranjeros vinieran a España o cuando nosotros fuéramos a esos países… yo propondría eliminarla de las pocas palabras que no sean nombres de sitios o de personas, y dejarla para topónimos extranjeros y nombres por esa razón.

 

A continuación hablaremos de la “v” y la “b”.  Hasta no hace mucho la “v” se pronunció como una “bf”, es decir, había que intentar hacer una “f” detrás de la “b”, grosso modo, para pronunciarla. Ya nadie lo distingue, la “v” ha pasado a pronunciarse como la “b”. Solo en ciertos sitios donde el castellano convive con otras lenguas que sí distinguen entre “v” y “b” (Cataluña por ejemplo) hay algunas personas que al hablar castellano también distinguen. Personalmente creo que si la “v” ha perdido su pronunciación y ha pasado a pronunciarse como la “b”, esta letra debería ser eliminada. Además, debo recordar que en latín la “v” cumplía la función de “u” y de “v”, y que luego se generó la “u” a partir de la “v” para diferenciar. Por eso, eliminar la “v” no supondría su desaparición, porque la “u” sigue existiendo como hija suya, o como mutación si se prefiere.

 

Podemos hablar ahora de la “ll” y la “y”. En este caso pasó algo similar a lo que ocurrió con la “b” y la “v”. La “ll” antes se pronunciaba más o menos “yi”. Es decir, detrás de la “ll” había que pronunciar una especie de “i” para diferenciar. Hoy la “ll” se pronuncia como la “y”, por eso creo que la “ll” debería de desaparecer y pasar a escribirse este sonido siempre con “y”. Se podría dejar la “ll” y eliminar la “y”, no sería un gran cambio. No obstante, dado que ha sido la “ll” la que ha perdido su pronunciación, y que la “ll” no cumple el principio de una letra un sonido (son dos letras), unido al hecho de que es más fácil escribir la “y” en mi opinión, me hacen decantarme por la “ll” como letra a eliminar.

 

En cuanto al tema de la “y” y la “i”, cuando “y” tiene pronunciación vocálica, no me parece un gran problema. Esta coincidencia sigue siempre las mismas reglas, “y” es la conjunción, “i” se utiliza en el resto de casos. Solamente al final de la palabra puede aparecer una “y” con valor vocálico, como en rey. Sin embargo, estos casos se limitan me parece, a cuando la palabra acaba en dos vocales y la “y” no está acentuada, en el resto de los casos se escribe “i” (aunque no estoy seguro al respecto, debo admitir). Por eso no sería un gran problema mantener esta distinción, aunque visto al revés, tampoco costaría mucho no mantenerla. Se trataría de establecer que la “i” vocálica se escribiera siempre con “i” salvo cuando fuera la conjunción “y”, para evitar problemas. Este cambio tendría precedentes históricos, pues si se leen textos de castellano antiguo como El Cantar del Mio Cid se puede ver que rey lo escriben “rei” en muchos casos.

 

Respecto de la “j” y la “g”, me gustaría preguntaros si alguna vez os habéis planteado el lío que estas letras montan sin necesidad. Vamos a ver: Como “ge” y “gi” se pronuncian distinto de “ga”, “go”, “gu”,  pues se pronuncian igual que la “j” en “je” y “ji”, es necesario crear un nuevo signo para representar el sonido “ge” y el sonido “gi”. Si no se pronunciaran “ge” y “gi” como lo hacen, sino como aparentemente deberían, no habría este problema. Entonces usamos “gue” y “gui” para escribir lo que debería escribirse con “ge” y “gi”, pero que no es posible porque “ge” y “gi” ya están ocupados por otro sonido. Por eso hacemos la “u” muda. Lo gracioso viene a continuación: Entonces, como “gue” y “gui” están cubriendo el sonido “ge”, “gi”, tenemos que inventarnos otra manera de escribir los sonidos “gue” y “gui” (pronunciando la u, esto es, pronúnciese la “g” como en “ga”, “go”, “gu”, luego la “u” y luego la “e” o la “i”), los cuales también existen en nuestra lengua. ¿Cómo lo solucionamos? Pues inventándonos la diéresis. Así, escribimos “pingüe” “güisqui” (para los que lo escriben así) etc. Reparad en la inconsistencia, todo por mantener “ge” y “gi” igual que “je” y “ji”. Propongo que “ge” y “gi” pasen a escribirse siempre “je” y “ji”, y que “gue” y “gui” pasen a escribirse “ge” y “gi”. Así, no harían falta las diéresis de “güe” y “güi”, se podría escribir “gue” y “gui” simplemente. Esta es la solución que tienen por ejemplo en Italia.

 

En penúltimo lugar, escribiré sobre la “z” y la “c”, que coinciden en “ce” y “ci”. Debo confesar que al principio esta coincidencia me pareció  más bien teórica, y es que virtualmente lo es, porque  no hay casi nada que se escriba “ze” o “zi” que yo sepa. En realidad, me costó encontrar alguna palabra que no fuera topónimo, apellido o nombre (solo se me ocurría Zipi, hermano de Zape). Finalmente, di con dos, zelota (miembro de un grupo radical judío de la época de Jesús de Nazaret) y zigzag, que es una palabra extranjera. Parece ser que las palabras que se escriben con "ze" o "zi" son escasas y extrañas muchas de ellas, por eso creo que es aplicable la misma solución que en el caso de la "w". Podemos escribir "ce" y "ci" para las cosas que no sean nombres o topónimos, y dejar estos como están. En contra de esto se podría argumentar que es ilógico que el mismo sonido se presente con dos letras distintas según aparezcan unas vocales y otras, pero las repercusiones prácticas son mínimas a mi modo de ver. Esto es así porque el escribir “z” y “c” sigue una regla sin excepciones y fácil de aprender, “z” para “a”, “o”, “u”, “c” para las otras dos vocales.  Entiendo que un radical podría defender lo contrario y por ejemplo proponer que “ce” y “ci” se escribieran “ze” y “zi”, pero en este caso yo veo más claro que no merece la pena el esfuerzo para lo poco que se gana.

 

Vamos a pasar ahora al que yo creo es el tema más escabroso, la “k”, la “q” y la “c”, las tres se pronuncian igual, ¿No bastaría solamente una? Además detrás de la “q” siempre viene una letra muda, la “u”, que nunca se pronuncia. Personalmente, eliminaría la “k” de nuestro sistema, y dejaría las otras dos. Digo esto porque apenas hay palabras que se escriban con “k” en nuestra lengua. Pienso en kilo, pero la RAE admite también quilo. A parte de esa, solo conozco kiwi, Kaiser, karate y algunas pocas más. Creo que deberíamos escribir “ca”, “co”, “cu”, “que”, “qui” en todos los casos. En cuanto al  sentido o falta de sentido de mantener la “u” muda después de la “q”, que en su día se pronunció pero ya no, me sitúo igual que en el tema de “ce” y “ci” por “ze” y “zi”, no sería necesario. En efecto, podría escribirse “qe” y “qi” por ejemplo, y así se correspondería perfectamente el sonido con las letras, pero esto aporta pocas consecuencias prácticas, dado que  la regla de la “u” muda sería generalizada: Siempre después de la “q”. Hasta se podría considerar que la letra “q” incluye esa “u”, es decir, que es todo una sola letra que se escribe así, porque siempre van unidas.

 

Una cuestión secundaria al respecto: Existen unas pocas palabras que acaban en “k”, como anorak o kayak. En estos casos, si eliminamos la k, podría escribirse la “k” del final como una “c” simplemente, o más fácil aun, dejar la “k”. Esto es así por la misma razón que antes: El usar la “k” seguiría una regla que no tiene excepción alguna se usa “c” cuando va seguido de “a”, “o”, “u”, “qu” cuando va seguido de “e” o  “i”, “k” cuando va al final de palabra. Ambas soluciones (escribir “c” o dejarlo como está) me parecen acertadas.

 

Finalmente, es conveniente hacer una breve reseña a nuestro sistema de acentos. Personalmente me decantaría por un sistema al estilo italiano: allí solo se acentúan las palabras agudas. Esto permite que siempre sepas cómo se pronuncian las palabras. En italiano el 90% de las palabras son llanas, como las agudas van acentuadas, solo hay posible error con las esdrújulas, que al leerlas puedes creer que son llanas. A primera vista, una solución fácil podría ser que siguiéramos acentuando las esdrújulas, y pasáramos a acentuar todas las agudas, dejando las llanas sin acentuar. Esto permitiría usar los acentos para saber cómo se pronuncia la palabra y evitaría cualquier problema con los acentos.

 

No obstante, este sistema tiene un fallo: Los diptongos. En efecto, si vemos “sabia”, no sabríamos si se pronuncia “sábia” y la “ia” es una sola sílaba, o sabía, y la í está en una sílaba distinta que la a, por lo que también sería llana. En resumen, este sistema falla, ¿Se os ocurre a vosotros alguna manera de sortear este problema o de simplificar el sistema de acentos? Dicho esto, debo añadir que esta cuestión tampoco me parece de primer orden, porque nuestro sistema de acentos también sigue una serie de reglas que no tienen ninguna excepción,  solo que son muy complejas. A la espera de un sistema mejor, servidor se queda con el actual, pero no renuncio por ello a encontrarlo.

 

En cuanto a usar los aceptos para distinguir palabras,  (como en éste y este) no le veo mucho sentido, porque por el contexto puedes entenderlo. Es más, la RAE ya permite desde hace años no acentuar este, ni solo, ni aquellos ni estos ni muchas otras palabras. Estas palabras que se pronuncian igual no necesitan en el lenguaje hablado de ninguna distinción, se deducen por el contexto, así que en el lenguaje escrito podría ser igual. No obstante, tampoco me parece una cuestión perentoria.

 

 

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2 octubre 2011 7 02 /10 /octubre /2011 18:38

Historias de Ortografía: Parte I

 

Este fin de semana he decidido abordar una idea que vengo defendiendo ya de antiguo y que resulta, allá donde la trato, muy polémica. Se trata de la reforma de la ortografía castellana. En esta reivindicación me uno a genios de nuestra lengua como el escritor y premio Nobel Gabriel García Márquez (recomiendo encarecidamente leer 100 Años de Soledad, el mejor libro que he leído hasta la fecha, los que lo consideran el mejor libro en lengua castellana después del Quijote aciertan en mi opinión). Siempre me ha interesado la lingüística y especialmente la evolución de las lenguas, y es por eso que voy a tratar aquí este tema.

 

Para empezar, respondamos a la siguiente pregunta: ¿Por qué no se corresponden las letras con los sonidos? La respuesta es la siguiente: Porque las lenguas van cambiando con el tiempo. En efecto, hay letras que se dejan de pronunciar, letras nuevas, palabras que pasan a pronunciarse de otra manera… el mismo español nació del latín, a medida que íbamos cambiando la pronunciación.

 

Vamos a poner un ejemplo típico, la palabra latina de filius. Primero nuestros antepasados dejaron  de pronunciar la s del final (hoy es una tendencia también el no pronunciar el final de las palabras, pero no es nada nueva como podéis ver), y quedó “filio”. Luego la f se relajó y pasó a ser una h aspirada “jilius” porque era más fácil de pronunciar, la l pasó primero a ll (jillio), y luego la ll pasó a pronunciarse como una j y la u del final se relajó en o, quedando “Jijo”. Finalmente, esa h aspirada dejó de pronunciarse, porque era todavía más fácil así, y quedó hijo.

 

Existen un sinfín de ejemplos de esta evolución, y a todos ellos la ortografía se fue adaptando. Por ejemplo, cuando la ll pasó a pronunciarse como la j, hubo que crear la letra j, porque no existía en latín. Lo mismo pasó con otras letras como la z, la ç, la ñ, la u (en latín se escribía como una v, que a veces se pronunciaba como vocal y a veces como consonante) la y, la w. Así mismo, otras letras se fueron eliminando a medida que ya no se usaban (es el caso de la ç, que primero hubo que crearla y luego hacerla desaparecer). Mi profesor de latín solía decir que si pudiéramos traer a un romano del siglo I, a otro del siglo II, y así sucesivamente trayendo una persona de cada siglo hasta ahora, resultaría que el del siglo I se entendería con el del siglo II, pero le costaría entenderse con el del siglo III y al del IV ya no le resultaría nada fácil entenderlo. El del IV en cambio, se entendería con los de sus siglos cercanos, pero tendría el mismo problema a partir del VIII y así sucesivamente.

 

Como ya he dicho, la escritura buscó durante la Edad Media una manera de adaptarse a estos nuevos cambios, no solo en castellano, sino en todas las lenguas romances (derivadas del latín). El problema es que esta adaptación en ciertas lenguas se bloqueó en cierto momento. En efecto, en un momento de la historia, en casi todas las lenguas se dejó prácticamente de adaptar la ortografía. Sucedió cuando los eruditos de la región llegaron a un consenso sobre lo que era la forma de escritura perfecta. En la época en la que lo hicieron, esa escritura era prácticamente, sino totalmente, fonética. Cada letra se pronunciaba de una sola manera y cada sonido lo representaba una letra, o al menos era prácticamente así.

 

El problema fue que la lengua siguió evolucionando con el paso de los siglos y siguió cambiando, por lo que esa escritura que en su día era fonética, dejó poco a poco de serlo. Es el caso del inglés y el francés. En estas lenguas la escritura se fijó hace ya muchos siglos, y desde entonces han ido evolucionando, especialmente el inglés que por diversas razones experimentó una mutación brutal que lo dejó como hoy en día, donde cualquier parecido entre la escritura y la pronunciación es mera coincidencia. El francés no sufrió tanto cambio, y, como saben todos los que han estudiado algo de francés, si vemos una palabra en francés más o menos sabremos pronunciarla, pero si nos dicen una palabra nueva y nos piden que la escribamos, es mucho más difícil saber cómo se hace porque hay muchas maneras de escribir el mismo sonido.

 

¿Por qué el Español es mucho más fonético que estas dos lenguas? Porque tenemos la inmensa suerte de que en el siglo XVIII a Juan Manuel Fernández Pacheco se le ocurriera crear la Real Academia Española. Esta institución reformó nuestra ortografía y la dejó niquelada, prácticamente fonética. Para ello, eliminó letras y grupos de letras.

 

En concreto, quitó la ç, que existía en nuestra lengua. Es más, en realidad este símbolo, tan francés hoy en día, se creó en España y luego se expandió a otras lenguas. La ç cuando se creó se pronunciaba “ts”, y por ejemplo brazo era braço, pronunciado bratso. Esto era en el Castellano de Cervantes, pero en el siglo XVIII, los hablantes habíamos abandonado esa difícil pronunciación y ahora pronunciábamos brazo. Entonces teníamos la ç que ahora se pronunciaba como la z, y teníamos también la z, que se pronunciaba igual, dos letras para un mismo sonido, igual que hoy la b y la v. La academia eliminó esa diferencia. También eliminó el grupo “ph” que se pronunciaba como la f (se escribía “philosofía” en vez de filosofía, pero se pronunciaba igual). Como no nos hacían falta dos letras para un mismo sonido, eliminó uno.

 

Esta es la causa de que nuestra lengua guarde tanta concordancia entre la escritura y la pronunciación. Nuestro único problema es que tenemos letras que se pronuncian igual. La explicación es simplemente esa, que nuestra lengua se fijó en el siglo XVIII, cientos de años después que la inglesa y la francesa, y no le ha dado tiempo a cambiar tanto desde entonces.

 

Sin embargo, sí que ha cambiado, y ya se empieza a notar. Por ejemplo, la b y la v tenían todavía pronunciación distinta en el siglo XVIII, igual que la ll y la y (todavía conocí a una señora mayor que diferenciaba la ll y la y, y creo que en Cataluña, por influencia del catalán, algunos diferencian b y v). Es probable que en el futuro se pierda la distinción entre za, ce, ci, zo, zu,  sa, se, si, so, su. El 90% de los castellano-parlantes ya no lo diferencian (toda Latino-América, Canarias y partes de Andalucía), y además es una letra que por experiencia he comprobado que les cuesta mucho pronunciar a los extranjeros que aprenden nuestra lengua, por lo que muchos optan por pronunciarla al estilo sudamericano (también lo hacen por razones pragmáticas, vista la abrumadora superioridad de la no distinción).

 

Yo me declaro a favor de reformarla de nuevo, igual que ya hicimos en el siglo XVIII, y hacerla totalmente fonética, por varias razones. La primera de todas, es que es algo normal y natural en la evolución del lenguaje, y si no se hace, tarde o temprano acabaremos como el inglés o el francés. Es mejor adelantarse a los problemas que esperar a que lleguen. Además, es menos traumático para una persona que ya sabe escribir un pequeño cambio que uno radical en el que prácticamente haya que enseñarle a volver a escribir, como sucedería si ahora decidieran  cambiar el inglés y el francés.

 

Mi segunda razón es que hay ejemplos exitosos recientes en el mundo. Sin ir más lejos  podemos citar el chino simplificado (unificó simbolitos, los hizo más fáciles de escribir, lo hizo más fonético, aunque no totalmente etc.), invención del sistema comunista, que por razones políticas no ha podido extenderse a Taiwán (la China Nacionalista). Otro caso sería el turco. Este caso es singular, en 1920 el turco se escribía con letras árabes. Kemal Ataturk decidió cambiar al alfabeto occidental (y fonético), aunque eso suponía tener que enseñar a escribir de nuevo a todo el país de la noche a la mañana. Lo consiguió. Creo que en el portugués también ha habido recientemente una reforma de menor calado, y no hace mucho en el alemán hubo una discusión sobre si se permitía escribir una letra en vez de otra. Esto demuestra que no es algo imposible.

 

Por otra parte, están las razones pragmáticas. Sería mucho más fácil para los extranjeros aprender nuestra lengua. Aprenderían enseguida a escribir y podrían concentrarse en otros aspectos como la gramática, la sintaxis o la pronunciación. Lo mismo para nuestros alumnos, se calcula que un alumno tarda 600 horas en dominar la ortografía, y algunos ni siquiera lo logran (EN TORNO A LA REFORMA ORTOGRÁFICA; Ambrosio Rabanales, Universidad de Chile, http://www.onomazein.net/4/reforma.pdf, al final del artículo). 

 

Estas 600 horas podrían reducirse, dejarse en 100 o algo similar. Imaginad a lo que se podrían dedicar esas 500 horas extras en la formación de los niños… podrían aprender matemáticas de una manera adecuada y no como se hace ahora, aumentar el contenido práctico de las clases de medio, de física o química… en fin, es una cantidad muy elevada que repercutiría en la calidad de nuestra enseñanza.

 

No podemos olvidar tampoco el argumento teleológico: La lengua tiene como fin el comunicarse, pues bien, cuanto más fácil sea la comunicación tanto mejor, pues la lengua tiende mejor a su fin. Si la lengua es totalmente fonética la comunicación será perfecta y no habrá problemas por incomprensión de alguna letra etc.

 

En contra de esta reforma solo se me ocurre la argumentación de que no se podrían comprender los libros antiguos, escritos a la antigua usanza. A mí me parece un poco pobre, porque los libros escritos antes del siglo XVIII (entre ellos todos los de nuestro Siglo de Oro y el Quijote) se pueden leer perfectamente en versión original, solo hay que saber un par de cosas, y si no, pues se traducen como se hizo a partir del XVIII. Solo habría que dar unas clases a los alumnos diciéndoles por ejemplo: la b es una letra de antes, se pronuncia igual que la v (o viceversa). La dificultad para leer estos libros no sería la ortografía, nunca lo ha sido, sino el vocabulario, que es arcaico (Solo cojamos las primeras líneas del Quijote, ya tenemos adarga, lanza en astillero, duelos y quebrantos… expresiones y palabras de otra época que hoy muchos ya no entienden).

 

El otro argumento sería la tradición: Como se ha hecho así, hay que seguir haciéndolo. Este es más pobre incluso, porque el hecho de que se hiciera así no significa que así estuviera bien. Somos animales que se adaptan al medio, y por eso vamos mejorando. Además no es una tradición muy larga el escribir así, solo tiene 300 años… y el escribir de otra manera, sin distinguir b y v, no significa que el idioma se pierda, que tenga menos variedad etc., más aun, al contrario, supone que está vivo y evoluciona, y no podemos olvidar que nuestra lengua nació del latín mediante un proceso similar. Gracias a ese proceso, conseguimos una lengua tan bonita, tan viva, ¿Por qué vamos ahora a frenarlo?

 

Por otra parte, el cambio no tendría por qué ser brusco. Bastaría con que la RAE al principio dijera por ejemplo: Se escribe todo con v, pero si queréis, lo escribís con b. A los niños se les va enseñando que se escribe con v todo, pero se les dice que si ven la b, que la pronuncien igual que la v aunque no la escriban. Con el tiempo nadie escribirá la b y sin casi darnos cuenta.

 

En cuanto a los que dicen que no hace falta reformarla porque está bastante bien como está, con una correspondencia fonética muy superior a la de por ejemplo el francés y el inglés, yo les contesto que mal de muchos consuelo de tontos, y que más vale prevenir que curar. Si hacemos cambios pequeños, que son los que necesitamos, y nos vamos adaptando, no tendremos el problemón que tienen hoy los británicos o franceses. Por ejemplo en inglés ya es casi imposible la reunificación porque han llegado a tal punto que las cosas se pronuncian distintas de un lugar a otro y hasta hay diferencias de escritura según la zona, aunque no muy importantes. (honour/honor por ejemplo).

 

Por todo esto, creo que la reforma es beneficiosa, sin prácticamente consecuencias negativas, y con bastantes consecuencias positivas. En una segunda parte de este artículo publicaré una propuesta amateur hecha por mí, para demostrar que no sería tan difícil hacerla. Sin embargo, os animo a buscar por Internet y a informaros sobre este tema y las propuestas al respecto.

 

pd: Una de mis lectoras más críticas me ha dado una utilidad para la b y la v y otras parejas de letras que se pronuncian igual. Se trataría de diferenciar palabras, igual que hacemos con los acentos. Por ejemplo sabia, savia y sabía. No es un mal argumento para mantener las letras, pero creo que, dado que estos casos son realmente limitados, no compensa mantener la diferenciación, porque para facilitar el 1% de los casos complicamos el 99%. Me parece que sería más razonable o bien usar otros sistemas de diferenciación (acentos, como en éste o este, que por cierto, ya no es obligatorio hacerlo, o por ejemplo poner una mayúscula en un caso y una minúscula en otra vomo Sabia y "sabia"  en vez de sabia y savia). Así no mantenemos una letra adicional y con las que ya existen nos arreglamos. Una solución todavía más fácil sería mantener la distinción b y v solamente para esos casos, y en el resto, escribir siempre con una.

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21 septiembre 2011 3 21 /09 /septiembre /2011 23:30

Novatadas

 

Mi primer escrito va a tratar sobre el tema de las novatadas en los colegios mayores. Antes de empezar, me gustaría ofrecer una pequeña reseña de la situación en la que yo estoy, la cual me legitima, creo yo, para hablar sobre este tema y criticarlo sobremanera:

 

Soy estudiante, vivo en  en el Colegio Mayor Mendel, aquel que tanto dio que hablar el año pasado si alguien se acuerda; y para lo que no se acuerden o no lo vieran, un recordatorio:

"http://www.lasextanoticias.com/videos/ver/novatadas_extremas_en_el_mendel/330513"

 

Yo pasé novatadas como todo el mundo, y de eso hace ya 3 años. Ahora soy veterano (y ya de los más viejos del colegio), y dado que pasé novatadas, tengo el supuesto "derecho" a novatear. Ya era veterano cuando este asunto salió a la luz el año pasado. Bien, yo jamás he novateado, aunque pudiera, y si no lo hago es porque opino que es una cosa cruel, carente de sentido y que destruye la dignidad de las personas. Esta fue siempre mi creencia, incluso cuando pasé novatadas, y en ella me he mantenido.

 

Esto me lleva a una primera pregunta que contestar: ¿Pero entonces por qué pasé novatadas? Por miedo, lo que me lleva al primer aspecto de las novatadas que quiero criticar. Las novatadas son un sistema diabólicamente perfecto que tal y como están definidas, se aseguran su perpetuación. Si te niegas a pasar novatadas, (las cuáles van desde meter la cabeza en un retrete hasta que te afeiten las cejas como me pasó a mí, te azoten y maltraten físicamente o te apaguen cigarrillos en tu piel) las consecuencias son fatales para ti: se te aisla, te enfrentas a la perspectiva de vivir en un sitio rodeado de enemigos, en el que te harán el vacío, nadie te hablará, y no solo eso, sino que intentarán hacerte la vida imposible. No te dejarán dormir, cuando vuelvan de fiesta te aporrearán la puerta (y no vuelven todos a la misma hora sino escalonados durante toda la noche/mañana) , te pondrán "Tsunamis" a diario (Un Tsumani es un cubo de basura de los típicos negros, lleno hasta arriba de agua y cualquier cosa que se os ocurra, desde heces humanas o papel higiénico hasta lo que hubiera en tu basura ese día, el cual se deja apoyado contra la puerta. Como la puerta se abre hacia adentro, cuando la pobre víctima la abre, ese cubo le cae encima dejando su habitación, y muchas veces a el mismo, perdidos), te insultarán en el comedor, te abuchearán... No es una  alternativa.

 

Esto se refuerza por el hecho de que los novatos tienen 18 años, la adolescencia, el deseo de ser aceptado etc. todavía siguen latentes, aunque ya en menor medida que con 15 años. Por otra parte, son los más jóvenes de todo el colegio, llegan solos, sin amigos, muchos sin haberse separado jamás de sus familias, y los veteranos son mayor y les pueden engañar fácilmente en estas circunstancias.

 

Como veis, es peor el remedio que la enfermedad. Al final, compensa más agachar la cabeza y sufrir ese mes que duran, sobre todo si tus padres no tienen recursos económicos para mandarte a un piso solo provisionalmente, o no tienes un familiar en Madrid que te acoja durante todo el año. En cambio, sí es más fácil que tengas un amigo o alguien que te pueda acoger un fin de semana, o si no, tú mismo te escapes a tu casa o a un hostal, pero ojo, que como empiecen a sospechar que te estás escaqueando, prepárate...

 

Resumiendo, no hay escapatoria, estás atrapado. Sin embargo, muchos defienden esta práctica, por no decir la mayoría. Estos son los argumentos que a lo largo de mi historia de colegial me he encontrado:

 

1º: Como yo he sufrido mucho, voy a hacer sufrir a los que vienen detrás y así todo en paz. Este razonamiento es delirante, a mi modo de ver, porque supone vengarte en una persona distinta de la que te inflingió el daño, en un inocente, primer fallo. Además, supongamos que a ti te maltrataron hasta un nivel de 10, por decir algo; entonces tú tendrías que maltratar al siguiente en 10 o más, porque si no, no te vengarías... y además, ¿Querrás obtener la satisfacción de ver tu venganza cubierta con creces verdad? Entonces no buscarás el 10, sino quizá el 14, o el 15. ¿Pero qué pasa entonces cuando llega el siguiente novato a veterano? creas una cadena al infinito, una pescadilla que se muerde la cola, porque él se vengará en otro y así sucesivamente, y se vengarán de manera cada vez más brutal, creas un sufrimiento que tiende a infinito. Este razonamiento es a mi modo de ver, de locos, tanto teórica como prácticamente. Lo triste es que gente que luego resulta de lo más agradable, razonable, y todo lo buena que queráis, es capaz de defender esto, ¿Se habrán parado a pensar lo que entraña? No lo creo... parecen no acordarse de cuando llamaban a sus madres y padres llorando desesperados en busca de consuelo... (Que muchos lo hacen, y podría dar nombres de algunos de los que luego fueron de los peores a la hora de novatear)

 

Vamos ahora a ir un poco más lejos, hasta aquí he expuesto las consecuencias si miramos hacia el futuro, pero es que si miramos hacia el pasado tampoco tiene sentido: resulta que a ti te novateó alguien, y a ese alguien, otro alguien, !Pero tuvo que haber un alguien que no fue novateado y que novateó por la gorra¡ !Alguien que no puede justificar novatear en ser novateado¡ ¿No os dais cuenta de que sois sus víctimas? En efecto,  porque a aquellos señoritos les dio por tratar mal a otros, vosotros sois hoy maltratados y os sentís en la obligación de maltratar a otros, y todo porque aquellos señoritos (y digo señoritos porque probablemente lo fueran en su época, de buena familia, los que podían estudiar allá cuando se construyó el colegio, en los años 50) se inventaron este sistema para justificar el maltrato a los que tenían un año menos y así divertirse a su costa.

 

2º Otro argumento que he oído es que las novatadas son "jornadas de integración", y que conste que a mí no me parece mal que las haya, que se integre a los novatos, que se hable con ellos... pero mi concepto de integrar no pasa por apalear, maltratar, insultar y torturar a otros, llamadme bizarro... pero pienso así.  Existen otras maneras a mi modo de ver, mucho mejores de integrar, en las que puede uno divertirse. Por ejemplo, salir con los novatos de copas, hacer el ganso por ahí con ellos etc. (luego volveré sobre este punto).

 

Por otra parte, si son jornadas de integración, la verdad que tienen poco éxito, los novatos solo se conocen entre ellos, y se hacen amigos entre ellos, lo cual es curioso porque entre ellos no se putean mutuamente (¿Coincidencia?). A los pocos meses se ve cómo se forman grupos en los que rara vez hay gente de diversos años. No vale aquí decir que es normal, que la gente va con los "niños de su clase" porque es mentira: en los grupos de amigos no suele haber gente de una misma carrera, son de varias, no es que vayan con los de su clase, es que van con los de su año porque no han confraternizado con los veteranos.Si se piensa, esto es algo normal: ¿Cómo se va a confraternizar con alguien que, sin conocerte siquiera, pone una barrera entre tú y él sintiéndose superior, que te maltrata etc.? Lo contrario sería lo raro o lo enfermizo (síndrome de estocolmo lo llaman). Por cierto, la mayoría de veteranos, especialmente los más malos en novatadas, después de ellas, si te he visto no me acuerdo. Podrás ver que ni te saludan en la calle, esto me lleva a pensar que  no parece haber una correlación entre maltratar más y ser más amigos, como no podía ser de otra manera.

 

3º También he oído cosas del estilo: "Pero si se pasa bien en novatadas, me gustaría volver a ser novato, conoces gente nueva etc.", a todos los que me dicen esto a continuación les digo: de acuerdo, yo si quieres te novateo igual que te novatearon, si tanto te gusta... Ninguno me ha dicho que adelante, por algo será...  es cierto que hay buenos momentos en novatadas,como el conocer gente nueva, el "beber gratis" para los más fiesteros, (es una costumbre de muchos colegios mayores que el novato no paga el alcohol, lo hacen los veteranos, eso sí, siempre acabas borracho, cuando no en coma, porque te obligan a beber hasta reventar) el conocer chicas, (esa si que es una gran virtud de las novatadas, qué pena que yo tuviera novia cuando las pasé jeje) etc. Eso no voy a negarlo,  pero el argumento es absurdo porque se reduce al siguiente: "Como las novatadas tienen alguna cosa buena, son buenas y debemos conservarlas por entero", es como si yo digo que no debemos combatir el efecto invernadero porque tiene una cosa buena, y es que en Asturias hace más calor en verano y se está genial en la playita tomando el sol... vamos, como argumento vale 0. Lo que yo digo, además,  es que ninguna de las cosas buenas requieren de maltrato, las novatadas podrían seguir sin esa parte y mantener esas cosas buenas, conocer chicas en los botellones se puede hacer sin luego obligar al novato a beberse una botella de vozka de un trago y luego pegarle, sin ir más lejos; es más, hasta serían mejores novatadas, porque tendrías más tiempo para estar con ellas y ligar,  pero... ¡ay amigo! entonces ya no tienen gracia para los veteranos, ¿A que no?.

 

Estos son los principales argumentos que me he encontrado totalmente a favor de las novatadas. Ya para concluir y resumir, quiero compartir los argumentos de otras personas del colegio que están conmigo en el rechazo a la violencia pero que  me han dicho que hay novatadas que están bien, que son divertidas. Un ejemplo de las que ponen es disfrazar a los novatos de cierta cosa y andar haciendo el indio por la calle así disfrazados. Estoy hasta cierto punto de acuerdo con esta postura; no niego que eso pueda ser gracioso, de hecho recuerdo que a mí me vistieron de musulmán y me grabaron como si fuera un terrorista anunciando una ola de atentados en EEUU... yo me divertiría (y divertí) en una novatada así, pero es que cada persona es un mundo, a lo mejor otro se siente humillado por una cosa como esa, imagináos que es musulmán... ¿Dónde ponemos el límite? Yo creo que no se debería obligar a los novatos a hacer nada contra su voluntad.

 

En mi opinión, la solución a este problema pasa por dos medidas: La primera, dejar de extorsionar como se hace, a los que se niegan a hacerlas. Tienen que ser voluntarias de verdad, no voluntarias como se dice ahora, pero si no las haces, prepárate (en esto estamos avanzando, es verdad, pero queda camino por recorrer). Debo apuntar aquí que resulta muy triste negar la palabra a una persona (Como hace cierta gente) solo sabiendo un dato de esa persona, y es que se declara en contra de sufrir novatadas. A lo mejor esa persona es una santa o alguien que te puede aportar mucho, y tú estás renunciando a ello basándote en un dato estúpido... suena infantil. No sé si seré yo el raro, pero considero que para negar la palabra a alguien y declararle la "guerra" psicológica que le declaran algunos, hace falta algo más o se demuestra un nivel humano muy bajo. Quizá se comporten así porque ven peligrar el "sistema" de las novatadas, y para protegerlo recurren a un castigo ejemplar, ¿Pero no es esto sacar las cosas de quicio? Que hablamos del sistema de las novatadas, no del sistema democrático o del Antiguo Régimen...

 

La solución ideal sería convertir las novatadas en unas auténticas jornadas de integración, que mantuvieran todo lo bueno de las novatadas de conocer gente, chicas, fiesta etc. pero sin obligarles a nada, y si se quiere hacer el indio, disfrazarse y demás novatadas-bromas de las que llamamos light, pues yo propondría que participaran de ellas tanto el veterano como el novato, que ambos decidieran de común acuerdo y se disfrazaran ambos, o hicieran las cosas ambos. Así, sí que integras a los novatos porque te estás poniendo como un igual suyo, en vez de crear una barrera de superioridad entre tú y él: Tú novato, yo veterano, mejor que tú.

 

 

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